viernes, 19 de abril de 2013

Amaneció otra vez

Es incómodo no saber cómo comenzar esta historia...

No sé cuándo partió, cuándo comenzaste a ser vista por mis ojos mentirosos, por mis ojos engañadores que quieren ocultarte.

No sé, ni estoy ansioso de saberlo, pero el solo hecho de recordarte me enfría el alma... me vuelve ajeno a mi cuerpo, pero es hermoso sentir algo así, siento que existo.

Me angustia tu mirada, pero me encanta lo que puedo lograr con sólo mirarte, me veo renacer en tus pupilas, veo la inmensidad de tu fortaleza...

Envuelto en tus palabras... es tu voz, tu ingenua forma de seducir mi interés, de darle énfasis a tu mirada, de sonrojar tus mejillas a tu placer. Tu forma imperfecta de ser, de un ser vacilante al inmenso vacío espacial, pero tan seguro de su entorno, de su propia convicción.

Frente a frente, el mundanal ruido se atenuó... la luz concentró su escencia en ti, hablar se hacía poco.

Testarudez insobornable, prejuicios por doquier, anhelos falsos, ¿qué hago aquí?

Pensarte me hace daño, extrañarte mucho más... pero decirte a mi manera lo mucho que estás dentro de mi, lo mucho que estoy queriéndote es dar algo que se vuelve tan inseguro.

Hundidos en la novedad ¿Sucedes en mi? Piel erizada, pensándote, buscando una señal. Viendo tus ojos dormir, imaginándote dormir a mi lado, imaginándote verte dormir, sólo verte, tal vez...

Pero no sé si lo estoy... no puedo serlo, prometí la inercia, entregué mi alma por ello. Vacié mis entrañas admitiendo el error, asumiendo el error... ¿y si sois acaso un fénix que viene a sanar mi herida? Y si sólo vienes a eso... y luego verte ir...

A penas en todo este tiempo te conozco, duele admitirlo, mas lo prefiero, dame la dicha de que seas mi novedad diaria... sólo abrázame fuerte, muéstrate indefensa.

Corriente de mi conciencia, desarmas mis esquemas. Apareces y luego te vas... es mi culpa, me oculto. Verte me vuelve un ser sin control, saca lo vulnerable de mi. Tú lo buscas, pero sólo quieres que me delate, y lo consigues a medias... sé que no te importa, pero no te juzgo, sólo haces tu voluntad y tienes mi apoyo en ello. Sé quién eres, pero abandóname...

Es incómodo no saber cómo dejar de comenzar esta historia. Llano el camino que escoge mi destino.

Baldío el silencio en este mismo momento... te veo, en mis sueños, está amaneciendo.