Terminaba casi la clase "taller de video" y recién su presencia se hacía notar.
No sé en que minuto llegaría.
Extrañé su ausencia durante la clase y no pude evitar sentir su ausencia.
Me sentí apenas disgustado al no saberla cerca mío; se sentó mucho más atrás. Pero al final de la clase, al levantarme de mi asiento y dirigirme a la salida, sentí una leve melodía... como suspiro, que me hizo mirar tras mi hombro...
- George - aclamó su agraciada voz. Y de inmediato alzó su mano sacudiéndola en señal de saludo.
Volviendo a mi la felicidad, contesté su alegre saludo con una suave voz.
Ya decidido abandoné el aula, y caminé a paso firme hacia la salida del departamento cuando una tenaz voz me hizo volver a mirar.
- George, espera... espérame - gritó desde el pasillo, casi a 5 metros tras de mi.
Como era natural la esperé y caminamos juntos hasta la salida.
Yo estaba dispuesto a entrar a mi aburrida clase de química, pero me detuvo el preguntarle a donde iba.
Olvidé mi clase y le acompañé al dentista. Tenía control.
Llegábamos al centro médico de la Universidad cuando de la pequeña puerta de vidrio sílice sale Melissa con su específico caminar.
- Te ves muy bonita Meli - dije casi sin voz para que no se exaltara. Por supuesto no hubo ningún cometario de parte de Ella.
Entramos los tres al servicio médico, e incluso tomamos el ascensor. Como quedábamos tan apretados comencé a molestarlas ocupando el poco espacio que había para estar cerca de ellas. Nos reímos un buen rato.
Una vez arriba, Lisette fue a su respectiva sala donde le esperaba la Dentista. Nos quedamos solos con Melissa.
Acercándose a mi, muy cerca, casi al borde de topar nuestras narices, me confió un grave secreto, mas no lo recuerdo por causas ignorables.
Al poco rato salimos del lugar y nos dirigimos al Departamento.
Al llegar sólo nos quedamos en la entrada. Melissa y Yo seguíamos hablando del asunto secreto mietras Lisette se adentró al edificio en busca de alguna persona.
Al salir ella comenzamos a hablar los tres, pero nuevamente al poco rato Lisette bajó las escaleras y se dirigió no sé a donde para seguir buscando a la repectiva persona que trataba de encontrar hace más de treinta minutos.
Al volver a nosotros, subió los pequeños peldaños de la entrada, entonces lucía muy distinta, su pelo era más abundante, más voluminoso, y este estaba ordenado y bastante alejado de su cara. Algo como eso la hacía verse bastante más atractiva.
Como sentí que se veía muy bien, se lo dije sin titubear - Lízet, te ves super bonota así, ves te hace falta más volumen y cierto orden en tu cabello.-
- Sí, la Lisette siempre anda con el pelo en la cara, es como si quisiera ocultarse tras él - decía Melissa mirándome y apuntando a Lissette.
Casi rogándole le pedí que hiciera un ACDC - Lízet hazte un ACDC poh!, ya po, quiero verte haciendo un Malcom Yung, ACDC poh! -
- Pero cómo es?, así? - decía mientras movía su poco abundante cabello de arriba a abajo tratando de imitar el cabeceo de aquel rockero al tocar su Gibson de luxe.
- sí, algo así - dije con voz pasiva pero observadora ante sus delicados meneos.
Luego de eso comenzó a mover aún más su pelo, esta vez de una lado a otro y haciendo circulos en su propio eje, tal y cual bailarina de ballet girado sobre si misma en un punto muerto de sus piés.
Melissa muy atenta a como le miraba balbuceó - Jorge, viste que te gusta la Lisset, viste, viste, viste -
Yo sin por qué preucuparme, no le hacía caso y la despreciaba con un movimiento casi insensible con mi cabeza.
Seguía admirando.
Todo no terminó ahí, pues al poco rato la cosa siguió y Melissa seguía haciéndome la misma pregunta pero esta vez me miraba directo a los ojos queriendo descubrir alguna verdad, alguna falla, algún defecto en mi que me traicionara. Pero no lo logró.
Minutos más tarde llegó un tal Camilo, amigo de Lisette, cosa que no sabía.
Él se acercó a nosotros saludándonos a cada uno.
Melissa me advirtió que a Lisette al parecer le gustaba.
Yo casi sin saber lo que hacía dije - Ah sí, eh? -
Melissa rió de conformidad. Comenzó a molestarme mientras Lisette hablaba con Camilo. Y Yo los miraba con atención, y me hacía el tonto. Melissa me seguía diciendo cosas. Sin embargo a la pregunta de rigor no fui capaz de contestar.
- Te atrae la Lisette?, pero di poh!, di la verdad. -
Yo sin palabras sólo la miraba con un poco de rubor ante tan insistente questión.
- Viste, viste que te gusta, por eso te quedai callao, te caché jorgito.- me decía con cierta satisfacción.
Miré el horizonte, y suspiré haciendo notar que no me interesaba.
Al rato no supe más de nada, fue como una pequeña desconección de la realidad, y me vi dispuesto a caminar a otro lugar con los chiquillos.
El día aun no acababa, es más, recién comenzaba una larga mañana de otoño-invierno...
No sé en que minuto llegaría.
Extrañé su ausencia durante la clase y no pude evitar sentir su ausencia.
Me sentí apenas disgustado al no saberla cerca mío; se sentó mucho más atrás. Pero al final de la clase, al levantarme de mi asiento y dirigirme a la salida, sentí una leve melodía... como suspiro, que me hizo mirar tras mi hombro...
- George - aclamó su agraciada voz. Y de inmediato alzó su mano sacudiéndola en señal de saludo.
Volviendo a mi la felicidad, contesté su alegre saludo con una suave voz.
Ya decidido abandoné el aula, y caminé a paso firme hacia la salida del departamento cuando una tenaz voz me hizo volver a mirar.
- George, espera... espérame - gritó desde el pasillo, casi a 5 metros tras de mi.
Como era natural la esperé y caminamos juntos hasta la salida.
Yo estaba dispuesto a entrar a mi aburrida clase de química, pero me detuvo el preguntarle a donde iba.
Olvidé mi clase y le acompañé al dentista. Tenía control.
Llegábamos al centro médico de la Universidad cuando de la pequeña puerta de vidrio sílice sale Melissa con su específico caminar.
- Te ves muy bonita Meli - dije casi sin voz para que no se exaltara. Por supuesto no hubo ningún cometario de parte de Ella.
Entramos los tres al servicio médico, e incluso tomamos el ascensor. Como quedábamos tan apretados comencé a molestarlas ocupando el poco espacio que había para estar cerca de ellas. Nos reímos un buen rato.
Una vez arriba, Lisette fue a su respectiva sala donde le esperaba la Dentista. Nos quedamos solos con Melissa.
Acercándose a mi, muy cerca, casi al borde de topar nuestras narices, me confió un grave secreto, mas no lo recuerdo por causas ignorables.
Al poco rato salimos del lugar y nos dirigimos al Departamento.
Al llegar sólo nos quedamos en la entrada. Melissa y Yo seguíamos hablando del asunto secreto mietras Lisette se adentró al edificio en busca de alguna persona.
Al salir ella comenzamos a hablar los tres, pero nuevamente al poco rato Lisette bajó las escaleras y se dirigió no sé a donde para seguir buscando a la repectiva persona que trataba de encontrar hace más de treinta minutos.
Al volver a nosotros, subió los pequeños peldaños de la entrada, entonces lucía muy distinta, su pelo era más abundante, más voluminoso, y este estaba ordenado y bastante alejado de su cara. Algo como eso la hacía verse bastante más atractiva.
Como sentí que se veía muy bien, se lo dije sin titubear - Lízet, te ves super bonota así, ves te hace falta más volumen y cierto orden en tu cabello.-
- Sí, la Lisette siempre anda con el pelo en la cara, es como si quisiera ocultarse tras él - decía Melissa mirándome y apuntando a Lissette.
Casi rogándole le pedí que hiciera un ACDC - Lízet hazte un ACDC poh!, ya po, quiero verte haciendo un Malcom Yung, ACDC poh! -
- Pero cómo es?, así? - decía mientras movía su poco abundante cabello de arriba a abajo tratando de imitar el cabeceo de aquel rockero al tocar su Gibson de luxe.
- sí, algo así - dije con voz pasiva pero observadora ante sus delicados meneos.
Luego de eso comenzó a mover aún más su pelo, esta vez de una lado a otro y haciendo circulos en su propio eje, tal y cual bailarina de ballet girado sobre si misma en un punto muerto de sus piés.
Melissa muy atenta a como le miraba balbuceó - Jorge, viste que te gusta la Lisset, viste, viste, viste -
Yo sin por qué preucuparme, no le hacía caso y la despreciaba con un movimiento casi insensible con mi cabeza.
Seguía admirando.
Todo no terminó ahí, pues al poco rato la cosa siguió y Melissa seguía haciéndome la misma pregunta pero esta vez me miraba directo a los ojos queriendo descubrir alguna verdad, alguna falla, algún defecto en mi que me traicionara. Pero no lo logró.
Minutos más tarde llegó un tal Camilo, amigo de Lisette, cosa que no sabía.
Él se acercó a nosotros saludándonos a cada uno.
Melissa me advirtió que a Lisette al parecer le gustaba.
Yo casi sin saber lo que hacía dije - Ah sí, eh? -
Melissa rió de conformidad. Comenzó a molestarme mientras Lisette hablaba con Camilo. Y Yo los miraba con atención, y me hacía el tonto. Melissa me seguía diciendo cosas. Sin embargo a la pregunta de rigor no fui capaz de contestar.
- Te atrae la Lisette?, pero di poh!, di la verdad. -
Yo sin palabras sólo la miraba con un poco de rubor ante tan insistente questión.
- Viste, viste que te gusta, por eso te quedai callao, te caché jorgito.- me decía con cierta satisfacción.
Miré el horizonte, y suspiré haciendo notar que no me interesaba.
Al rato no supe más de nada, fue como una pequeña desconección de la realidad, y me vi dispuesto a caminar a otro lugar con los chiquillos.
El día aun no acababa, es más, recién comenzaba una larga mañana de otoño-invierno...
