Contemplemos hoy el silencio, corramos entonces por una ruta y una arboleda gigante, entre cuales árboles un camino de tierra, sereno y casi abandonado, pero no por la vida, ya que los hermosos árbols de gruesos troncos se la dan. Refujiémonos en tales troncos, y no miremos de que nos escondemos. Demosle solo un aliento de existir y no ocupemos nuestramente en nada más que pensar en que hago ahora.
Caminemos entre hierbas, escuchan el quebrajar de tallos y hojas secas por la estación?
Sí, estamos en primavera, pero comenzando un otoño, y las hojas verdes caen, pero no mueren, sólo se secan para hacer sonar tu andar pasivo en este jardín.
Mirémonos, Ud se ven?
Si no, no importa, sólo sientan lo que hay en en ese paisaje natural, pero vicioso por nuestros deseos.
Ven ese árbol?
Toquémoslo y sintamos su rugosa textura, que el tiempo le ha dado y hasta ha resquebrajado su dorso.
Sintamos su su aroma, su color, su expresión...
Pero no con la nariz, ni los ojos, sólo con sus manos...
Ahora frótenlo, y aunque les duela al herirse con su corteza, sigan hasta que sientan que está vivo, como Ud.
Vámonos.
No caminen por la sombra...
Ya no queda paisaje...
Ya no queda ese Vivir.
¿la verdad?
ResponderBorrarno ando muy inspirada hoy
y lo léi pero entendí a medias
y quizás loq ue entendí no es
...eeeeen fin!!!
Besitos!!! lo leo