domingo, 17 de junio de 2012
Mi Abrigo siente frío
Hondo el vacío que desata esta lluvia. Golpea fuerte el tejado de mi alma y humedece el fondo de mi corazón.
El calor que escapa de mi cuerpo, reseca la piel y adormece las manos. Tiemblan mis cimientos, junto al tronar tras los relámpagos.
Ensimismado y sin pensar, sin creer en la cordura que alguna vez gobernó esta locura, abrupta retirada de un jovial replicar de emociones. Crece sin mesura mas carece de frialdad, y es que al contrario; es un mar de ardor que quema el corazón.
Lágrimas por la ventana, corren libres por el vidrio atraídos por gravedad de la paupérrima sensatez.
Llano el vacío... el viento empuja este hogar, aferrado a un suelo baldío. No produce frutos. Sedentario, cauteloso, mas sin conocer la causa, conociendo los efectos.
Aprisionado a aquellos sueños... oigo la lluvia y el viento como olvidando la sutileza que ya no duermo y tengo frío.
El follaje de tu cuerpo abandonó el albergue de mi abrigo.
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